La radionovela

Por el 05-08-2013 Categoria: leyendas de miedo

Tenía en mi buró un despertador con radio integrado. Lo utilizaba habitualmente para levantarme a tiempo por las mañanas. De repente una voz tenebrosa me despertó:

“Buenas noches, damos inicio a la transmisión de su radionovela Escalofríos Nocturnos, donde las leyendas de terror se vuelven realidad con sólo escucharlas. Sin más preámbulos continuemos con otro capítulo de la leyenda del perro con botas…”

Adormilado, pude notar que la radio se había encendido sola. La voz del locutor era muy profunda y ayudaba a crear el ambiente idóneo para un buen cuento de miedo.

Apagué la luz de la lámpara y me dispuse a escuchar el relato. Algunas de las cosas que decían, me parecían tonterías, ya saben cosas que inventan los escritores para que los radioescuchas sintamos miedo. La cosa cambió radicalmente cuando el locutor dijo:

- El asesino eligió a Jerónimo como otra de sus víctimas mortales.

Esa frase me hizo sentir un tremendo escalofrío, pues yo tengo el mismo nombre. Mas no se detuvo ahí, mencionó que aquel hombre vivía en un edificio pintado de color café en el octavo piso.

- Seguramente uno de mis amigos pidió que me hicieran una broma. Pero… Si fue así, como es que mi despertador se encendió sólo. En fin, mi mente a este punto, prácticamente imaginaba cualquier cosa.

De momento del locutor mencionó:

- El asesino golpeó la puerta del apartamento cuatro veces. Tal y como si el relato y la vida real estuviesen conectados, llamaron a mi domicilio el mismo número de veces.

No podía resistirlo más. Me dirigí hacia la cocina y de uno de los cajones saqué el cuchillo más afilado que encontré. El tintineo de las llaves hizo que los cabellos se me pusieron de punta.

Corrí en dirección a la puerta y cogí el cuchillo con fuerza tratando de sorprender al individuo que estaba a punto de entrar.

De una patada ingresó una criatura de aspecto horripilante. Su rostro tenía ojos de serpiente y nariz de cerdo. Poseía garras en vez de manos, trató de sujetarme pero logré correr aunque tropecé y perdí el conocimiento.

Abrir los ojos y estaba en mi habitación como si nada hubiera pasado. El radio estaba apagado y todo permanecía en calma. Hasta que de momento oí de nuevo la voz que decía “Buenas noches, damos inicio a la transmisión de su radionovela Escalofríos Nocturnos…” Aventé el radio por la ventana y desde ese entonces pongo mi móvil como despertador.

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  1. krissly comento hace 9 meses

    wou q miedo

  2. Nameless comento hace 8 meses

    Que raro medio miedo D:

  3. mitzi comento hace 7 meses

    me gusto mucho esta padre cuando abento el radio me gustan sus cuentos están muy padres los cuentos